Vacunas contra la COVID-19
15 de mayo de 2026 | Preguntas y respuestasEn esta página se responde a las preguntas más frecuentes sobre las vacunas contra la COVID-19.
Todas las vacunas contra la COVID-19 incluidas en la lista de la OMS de uso en emergencias o precalificadas por la OMS protegen frente a los cuadros graves y la muerte causados por la infección por el virus causante de la COVID-19.
Actualmente se fabrican dos tipos de vacunas contra la COVID-19:
- vacunas con proteínas: contienen fragmentos inocuos de las proteínas o de las cápsides de proteínas que rodean al virus de la COVID-19 para que el organismo genere de forma segura una respuesta inmunitaria contra este, y
- vacunas con ARN mensajero (ARNm): contienen ARN vírico modificado mediante ingeniería genética que da lugar a la síntesis de proteínas que inducen una respuesta inmunitaria de forma segura.
En marzo de 2026, el Grupo de Expertos en Asesoramiento Estratégico sobre Inmunización de la OMS (SAGE) puso al día sus recomendaciones relativas a la vacunación contra la COVID-19.
1. Los países deberían valorar la posibilidad de vacunar periódicamente contra la COVID-19 a los grupos con mayor riesgo de padecer un cuadro grave de la enfermedad. En concreto:
- las personas de edad más avanzada, con un umbral de edad que deberán determinar los países y que suele fijarse en los 75 u 80 años;
- las personas mayores con enfermedades concomitantes importantes u obesidad grave, con un umbral de edad que deberán determinar los países y que suele fijarse en los 50 o 60 años;
- las personas que viven en centros residenciales de atención a largo plazo; y
- las personas de seis meses o más con inmunodepresión moderada o grave.
En estos grupos, tanto si no se han vacunado como si se vacunaron hace más de seis meses, la OMS recomienda administrar al menos una dosis al año y, preferiblemente, dos dosis separadas por un intervalo de seis meses, ya que la protección frente a los cuadros graves de COVID-19 disminuye a partir de los seis meses de la última dosis.
2. Los países también podrán valorar la posibilidad de vacunar periódicamente contra la COVID-19 a otros grupos:
- los adultos de más edad con enfermedades importantes u obesidad grave;
- los adultos que no pertenecen al grupo de más edad, los adolescentes y los niños, si tienen enfermedades concomitantes importantes u obesidad grave; y
- los trabajadores de la salud y otros cuidadores que tengan contacto directo con personas con alto riesgo de presentar un cuadro grave de COVID-19.
En estos grupos, tanto si no se han vacunado como si se vacunaron hace más de seis meses, la OMS recomienda administrar al menos una dosis al año.
3. A las embarazadas, tanto si no se han vacunado como si se vacunaron hace más de seis meses, se recomienda administrarles una dosis de vacuna en cualquier momento de la gestación, aunque preferiblemente durante el segundo trimestre. El objetivo es ofrecer la máxima protección posible a la embarazada frente a los cuadros graves de COVID-19, prevenir desenlaces adversos del embarazo y proteger al lactante durante los primeros meses de vida mediante la transferencia de anticuerpos maternos.
4. Solo deberá vacunarse a los niños sanos de 6 a 23 meses a los que no se haya vacunado previamente si se ha constatado una carga de morbimortalidad considerable en este grupo de edad, y no se recomienda la revacunación sistemática.
Son muy pocas las afecciones que hacen que una persona no deba vacunarse. La vacunación está contraindicada en las siguientes circunstancias:
- antecedentes de reacciones alérgicas graves o anafilaxia a cualquiera de los componentes de las vacunas contra la COVID-19 o
- fiebre superior a 38,5 °C el día de la cita para vacunarse. En ese caso, es preciso esperar a recuperarse antes de vacunarse.
Las vacunas anti-COVID-19 son seguras para las personas que toman anticoagulantes. En cualquier caso, se recomienda informar de los medicamentos que se tomen al personal de salud que administra la vacuna.
La protección frente a los cuadros graves y la muerte alcanza su máximo nivel durante los primeros meses posteriores a la vacunación y empieza a disminuir después. La vacunación periódica ayuda a mantener esa protección, ya que la inmunidad disminuye con relativa rapidez en los seis meses siguientes a la vacunación o la infección.
Sí. Aunque las vacunas contra la COVID-19 son muy eficaces para prevenir los cuadros graves y la muerte, ninguna vacuna ofrece una protección del 100 %.
Las personas vacunadas pueden infectarse y enfermarse de COVID-19, lo cual se conoce como «infección posvacunación» o «caso intercurrente». Estas infecciones pueden producirse con cualquier vacuna, y ello no significa que no sea eficaz.
Con todo, si una persona vacunada contrae la COVID-19, lo más probable es que solo presente síntomas leves, ya que estas vacunas siguen ofreciendo una protección alta frente a los cuadros graves y la muerte. Cabe recordar, no obstante, que su eficacia disminuye con el tiempo. Por eso es importante mantenerse al día con la vacunación, de acuerdo con las recomendaciones del personal de salud que atienda a cada persona.
Aunque cualquier persona puede contraer el virus de la COVID-19, el pronóstico en los niños y adolescentes sanos no es grave. Vacunarlos después de la pandemia no supone una mejora notable para la salud pública. Sin embargo, los países podrán estudiar la posibilidad de vacunar a los niños de 6 a 23 meses que no se hayan vacunado previamente solo si se ha comprobado que la carga de morbimortalidad en este grupo de edad es considerable. No se recomienda revacunar periódicamente a los niños, los adolescentes ni los adultos sanos.
Los niños y los adolescentes con mayor riesgo de presentar un cuadro grave de COVID-19 son los que tienen inmunodepresión; por ello, los países deberían estudiar la posibilidad de vacunarlos periódicamente a partir de los seis meses de edad, tanto si no se han vacunado previamente como si han pasado más de seis meses desde la última dosis, con al menos una dosis al año y, preferiblemente, dos dosis separadas por un intervalo aproximado de seis meses. Puede administrarse una vacuna actualizada frente a las variantes del virus a los niños y adolescentes en quienes no haya contraindicaciones para las vacunas contra la COVID-19; con ese fin, puede usarse una vacuna con ARNm, a partir de los 6 meses de edad, o una vacuna con subunidades proteicas, a partir de los 12 años. Las vacunas contra la COVID-19 pueden administrarse al mismo tiempo que otras vacunas o en cualquier momento antes o después de ellas.
Sí. Todas las vacunas contra la COVID-19 autorizadas o precalificadas en la lista de la OMS de uso en emergencias protegen frente a los cuadros graves y la muerte causados por las variantes del virus de la COVID-19 que están en circulación. Cualquiera de las vacunas autorizadas contra esta enfermedad puede utilizarse tanto para la serie inicial de vacunación como para la revacunación.
No debe retrasarse la vacunación por la expectativa de que vayan a estar disponibles nuevas versiones de las vacunas que protegen contra las variantes más recientes del virus de la COVID-19 en circulación. Para las personas con alto riesgo de presentar cuadros graves, vacunarse con una dosis de cualquiera de las vacunas disponibles resulta mucho más beneficioso que aplazar la vacunación.
La OMS recomienda vacunar a las personas que hayan tenido COVID-19 hace más de seis meses, de acuerdo con las recomendaciones de cada programa nacional.
Se recomienda vacunar a las personas con mayor riesgo de presentar cuadros graves, como las personas de edad avanzada, las personas con enfermedades crónicas o que causan inmunodepresión y los trabajadores de la salud que están en contacto directo con pacientes. También debe administrarse una dosis vacunal a las embarazadas.
La inmunidad híbrida, que combina la protección conferida por las vacunas y la generada tras infecciones previas por el virus causante de la COVID-19, aumenta la protección frente a los desenlaces graves y las infecciones futuras por dicho virus, y ofrece una protección más prolongada que la infección por sí sola.
Vacunarse contra la COVID-19 con una vacuna distinta de la recibida en vacunaciones anteriores no entraña riesgos.
Si le ofrecen una vacuna distinta de las que le han administrado anteriormente, puede vacunarse sin dudarlo. De hecho, dependiendo del tipo de vacuna, recibir una vacuna distinta puede conferir una mejor protección que utilizar la misma.
Sí, el mismo día que la vacuna contra la COVID-19 es seguro ponerse otras vacunas, como la vacuna contra la gripe estacional o las recomendadas durante el embarazo. De este modo, puede protegerse frente a varias enfermedades en una sola visita.
Cuando se administren juntas, las vacunas deberán inyectarse en lugares distintos.
Como ocurre con cualquier vacuna, algunas personas presentan efectos secundarios leves o moderados después de vacunarse contra la COVID-19, lo que constituye un signo normal de que el organismo está generando protección.
Los efectos secundarios de las vacunas contra la COVID-19 pueden ser fiebre, cansancio, dolor de cabeza, dolor muscular, escalofríos, diarrea y dolor o enrojecimiento en el lugar de la inyección.
No todas las personas presentan efectos secundarios, y la mayoría de ellos desaparecen espontáneamente a los pocos días. Estos efectos pueden aliviarse con descanso, la ingesta abundante de líquidos y medicamentos para el dolor y la fiebre, si es necesario.
Las vacunas contra la COVID-19 pueden provocar efectos secundarios más graves o de mayor duración, pero ello es muy infrecuente. Las autoridades nacionales de salud mantienen una vigilancia de los eventos adversos de las vacunas, que son poco frecuentes, y, si es necesario, actúan cuando los detectan. La OMS presta apoyo a los países a nivel regional y mundial para hacer un seguimiento de la seguridad de las vacunas.
El Comité Consultivo Mundial sobre Seguridad de las Vacunas de la OMS (GACVS) hace un seguimiento de los posibles efectos de las vacunas autorizadas una vez administradas. Se trata de grupo independiente de expertos que ofrece asesoramiento científico bien fundamentado a la OMS sobre cuestiones relacionadas con la seguridad de las vacunas de interés mundial o regional.
Estas colaboraciones científicas sin precedentes permitieron completar la investigación, el desarrollo y las autorizaciones de las vacunas contra la COVID-19 en un tiempo récord para atender a las necesidades urgentes de vacunación durante la fase aguda de la pandemia, sin renunciar a niveles altos de seguridad.
Previamente a la autorización de las vacunas y su inclusión en los programas nacionales de vacunación es preciso demostrar en grandes ensayos clínicos de fase III que cumplen los criterios establecidos de seguridad y eficacia teórica.
Antes de estudiar la autorización o la precalificación de una vacuna candidata en la lista de la OMS de uso en emergencias, la Organización exige que se le presenten exámenes independientes de las pruebas sobre eficacia teórica y seguridad que incluyan el examen y la autorización de los organismos de reglamentación del país donde se fabrica la vacuna.
Hasta la fecha se han administrado estas vacunas a miles de millones de personas y se ha demostrado que sus beneficios superan los riesgos de contraer la COVID-19.
Sí. La OMS recomienda administrar una sola dosis de la vacuna contra la COVID-19 durante cada embarazo. Las embarazadas corren más riesgo de presentar cuadros graves de COVID-19, lo que puede afectarlas tanto a ellas como al feto.
Vacunarse durante la gestación no entraña riesgos y también beneficia al feto, que recibirá los anticuerpos generados por su madre. Además, estos anticuerpos pueden ayudar a proteger al bebé durante los primeros meses de vida.
Estas vacunas pueden administrarse sin riesgos en cualquier momento del embarazo para no perder la oportunidad de vacunar, si bien la máxima protección se obtiene al vacunar hacia la mitad del segundo trimestre. Además, las vacunas contra la COVID-19 pueden administrarse de forma segura junto con otras vacunas recomendadas durante el embarazo, por ejemplo, las vacunas contra la gripe estacional y contra el virus respiratorio sincicial materno.
Sí, las mujeres pueden vacunarse si están pensando en quedarse embarazadas.
No hay pruebas de que las vacunas contra la COVID-19 afecten a la fecundidad. No existen pruebas biológicas de que los anticuerpos o los componentes de las vacunas contra la COVID-19 puedan causar problemas en los órganos reproductores.
Durante el periodo de lactancia, las mujeres deberían vacunarse contra la COVID-19 con arreglo a las recomendaciones vigentes en su país.
Ninguna de las vacunas contra la COVID-19 actuales contiene virus vivos, lo que significa que no hay riesgo de transmitir la enfermedad al lactante a través de la leche materna. De hecho, los anticuerpos que genera la vacunación pueden pasar al bebé a través de la leche y ayudar a protegerlo.