Buenos días, buenas tardes y buenas noches.
La semana pasada viajé a la República Democrática del Congo, donde tuve el honor de reunirme con Su Excelencia el Presidente Félix Tshisekedi y otros líderes y asociados.
Juntos evaluamos la respuesta a la epidemia de ébola en la región nororiental del país y cómo abordar los desafíos a los que nos enfrentamos.
Acojo con suma satisfacción el liderazgo del Presidente y su compromiso de hacer todo lo posible para controlar este brote.
Se trata ya de la segunda mayor epidemia de ébola registrada, y avanza a más velocidad que cualquier brote anterior de esta enfermedad.
Al ritmo actual, va camino de eclipsar el brote de ébola que se vivió en África Occidental entre 2014 y 2016.
Oficialmente, se han notificado 4449 casos confirmados, con 2061 fallecimientos en cinco provincias y 53 zonas de salud.
El brote tuvo un inicio fulgurante y, aunque sigue llevándonos ventaja, estamos intentando reducir esa distancia.
Aproximadamente el 90 % de todos los casos y el 80 % de las defunciones se concentran en la provincia de Ituri, y hay transmisión sostenida en las localidades de Bunia, Rwampara, Nizi y Lita.
Lo más preocupante es la elevada proporción de muertes en las comunidades, en lugar de en las unidades de tratamiento, lo que significa que se producen fuera de las listas de contactos conocidas.
Esto nos indica que existen cadenas de transmisión de las que no tenemos constancia, y hasta que no tengamos conocimiento de cada cadena de transmisión —y la rompamos— no detendremos el brote.
Las transmisiones se producen, mayoritariamente, cuando las personas tienen la enfermedad en fase avanzada y no reciben tratamiento, o cuando un cuerpo se manipula después del fallecimiento.
Por este motivo, la atención clínica temprana y unos entierros seguros y dignos son fundamentales para interrumpir la transmisión.
Y tanto una cosa como la otra dependen de la confianza de las comunidades afectadas, lo que significa que la implicación y la adhesión comunitarias son esenciales. No existe otra solución.
Así que, bajo el liderazgo del gobierno, estamos ampliando cada uno de los componentes de la respuesta, con el objetivo principal de interrumpir la transmisión.
La vigilancia es nuestro desafío operacional prioritario.
Junto con los asociados, estamos mapeando los recursos y mancomunándolos a fin de fortalecer la vigilancia comunitaria, lograr que todos los casos sospechosos reciban cuidados y alcanzar la meta de rastreo del 95 % necesaria para interrumpir la transmisión; actualmente, el porcentaje ronda el 80 %.
También estamos triplicando la capacidad de atención médica, y nos hemos propuesto llegar a las 3000 camas en 12 semanas.
Igualmente, necesitamos contratar y capacitar a tres trabajadores de la salud por cada paciente. Es decir, miles más de los que tenemos en la actualidad.
Aunque son muchos los desafíos a los que nos enfrentamos, también hemos realizado importantes avances.
Se ha capacitado a más de 21 000 agentes de salud comunitarios.
En las provincias afectadas están en funcionamiento centros de tratamiento, equipos para entierros seguros, laboratorios y equipos responsables de la implicación comunitaria, que dan cobertura a centenares de miles de personas;
Y 886 pacientes se han recuperado, incluso sin tratamientos específicos ni vacunas, cuyos ensayos siguen adelante.
Por vez primera, dos vacunas diseñadas concretamente contra el ebolavirus Bundibugyo han entrado en la fase uno de las pruebas de seguridad en el ser humano.
Además, dos nuevos estudios en animales sobre la vacuna contra el ebolavirus Zaire —la especie más común— han arrojado evidencias prometedoras de protección cruzada en animales.
Sobre esa base, la OMS ha recomendado la inclusión de la vacuna en un ensayo de fase tres, que esperamos que empiece lo antes posible.
No sabemos si esta vacuna será eficaz contra la enfermedad por el virus de Bundibugyo en el ser humano.
El ensayo de fase tres es la mejor manera de garantizar la disponibilidad cuanto antes, frente a este y futuros brotes, de una vacuna segura y eficaz.
Hacemos un llamamiento a todos los asociados para que apoyen y agilicen este ensayo.
Al mismo tiempo, estamos avanzando a gran velocidad para generar evidencia sobre los tratamientos.
El ensayo PARTNERS, patrocinado por la OMS, ha llegado ya a la cifra histórica de 100 pacientes.
Este ensayo demuestra que, incluso en medio de un brote problemático, es posible movilizar la investigación de forma rápida y responsable.
Ninguna de estas actividades es el fruto de la labor de la OMS, el gobierno o los CDC de Africa por separado. El resultado se debe a nuestro trabajo conjunto, aunque quiero expresar un agradecimiento especial a los Estados Unidos de América y al Reino Unido.
El reto que tenemos ante nosotros es implementar estas intervenciones a la escala y la velocidad necesarias para adelantarnos al brote, y eso depende de la financiación.
De los USD 518 millones necesarios para el Plan Continental de Preparación y Respuesta, se han desembolsado USD 264 millones, es decir, poco más de la mitad.
Necesitamos financiación oportuna, sostenible y que dé resultados.
Y también necesitamos acceso y seguridad en las zonas afectadas para garantizar que la respuesta pueda operar de manera segura y eficaz, porque, como saben, el este de la República Democrática del Congo está marcado por un conflicto armado activo.
Quiero dar especialmente las gracias a todos los trabajadores de la salud que ponen su vida en peligro cada día para salvar vidas y detener el brote.
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A principios de esta semana, el gobierno de los Estados Unidos de América anunció un importante cambio en su política de vacunación infantil.
Todos los progenitores quieren la seguridad de sus hijos, y las vacunas son una de las herramientas más potentes para lograrlo.
Preocupa a la OMS que los cambios en la política de vacunación de los Estados Unidos no estén en consonancia con los mejores estudios científicos.
Decenios de evidencia han demostrado cuándo los niños son más vulnerables a las enfermedades, cuándo las vacunas ofrecen la protección más robusta, cuántas dosis se necesitan y qué vacunas pueden administrarse juntas de forma segura.
Esta evidencia se revisa constantemente conforme se va disponiendo de nuevos datos en todo el mundo.
Y la evidencia actual es inequívoca: las vacunas —incluida la vacuna SPR— son seguras y no causan autismo.
Retrasar las vacunas o separar innecesariamente las dosis no hace que la vacunación sea más segura, y puede dejar a los niños sin protección.
La política de vacunación no debería obedecer a influencias políticas, sino a un examen riguroso, independiente y transparente de los mejores estudios científicos disponibles.
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Por último, hoy es el Día Internacional de la Juventud.
Los jóvenes son, de media, la franja más sana de la sociedad, pero se encuentran en una situación de especial riesgo frente a amenazas para la salud como los trastornos mentales, la soledad, la violencia y los accidentes de tráfico.
Atender sus necesidades de salud es esencial para lograr la salud para todos.
Durante los últimos nueve años, la OMS ha hecho un esfuerzo concertado para incluir en nuestra labor las voces e ideas de la juventud, como parte de la Transformación de la OMS.
Los jóvenes no son solo los beneficiarios de nuestras actividades, sino que los vemos como asociados fundamentales para alcanzar nuestros objetivos en materia de salud mundial.
Por ese motivo, en 2023 pusimos en marcha el Consejo Juvenil de la OMS, una red para asesorar a la OMS y velar por que la voz de la juventud no solo se escuche, sino que sea un elemento fundamental que influya en políticas y acciones.
A través del Consejo Juvenil, la OMS pretende crear conjuntamente soluciones lideradas e impulsadas por la juventud y que estén adaptadas a sus necesidades específicas de salud.
Tenemos el compromiso de ofrecer oportunidades de creación de capacidad, incluidos programas de mentoría para jóvenes de distintas regiones y orígenes, prestando especial atención a las zonas desatendidas.
Tarik, le devuelvo la palabra.